En los apartados anteriores hemos explicado las características de la radiografía tridimensional, y cómo se planifica la colocación de implantes.
En éste apartado expondremos cómo se aplica a la clínica.

La técnica tiene tres posibles protocolos:
Es el procedimiento más sencillo y frecuente. Es el que hacemos de rutina en la consulta del día a día.
En esta opción, la diferencia es que se conoce el diente que el laboratorio elaborará al final.
La colocación del implante sigue siendo sin cirugía, lo único que varía es que hemos tenido en cuenta las características del futuro diente cuando planificamos la colocación del implante.
En esta situación, añadimos a las dos anteriores que la colocación de implantes es orientada y asistida por una férula quirúrgica.
Hoy día, con la exactitud de las imágenes de radiología tridimensional directas y la experiencia clínica de nuestro equipo es muy infrecuente recurrir a ella.