Principios

El principio es muy sencillo, obtenemos una imagen real del área donde se va a colocar el implante con la radiología tridimensional y, en el momento, planificamos la colocación del implante ideal.

PRIMERO

El escáner tridimensional nos da toda la información sobre el hueso y estructuras circundantes (nervio dentario, raíces de dientes adyacentes, seno maxilar, etc).
Partimos de una información completísima tridimensional del área ósea: altura, grosor, densidad, etc.

SEGUNDO

Con esa información, planificamos el implante ideal para ese sitio: seleccionamos el tipo de implante que nos parezca más adecuado y dentro del tipo de implante el que tenga la longitud, diámetro, forma y plataforma protésica más apropiada.

Colocamos  el implante en el modelo tridimensional, ahí perfilamos la longitud, diámetro y demás características  para que sea el más acertado y le damos la orientación y posición  más conveniente.

TERCERO

Una vez satisfechos con esa planificación sólo queda transportar toda esa información a la práctica. Como los datos del equipo radiológico son muy precisos (no así en las ortopantomografías) estamos seguros que el implante que colocamos es el más adecuado, que se coloca en la posición y orientación más favorable y además lo hacemos sin cirugía (sin incisiones).